Cómo son los injertos de encía

Los injertos de encía son un procedimiento quirúrgico que se realiza cogiendo un trozo de tejido blando de un sitio donante para usarlo en otro lugar receptor. Este tejido donante se puede obtener del paladar, de la tuberosidad maxilar (zona de las muelas del juicio cuando no están presentes), de la encía adyacente a los dientes afectados, incluso de un tejido proveniente de un banco de tejidos (humano) o de animales, o de sustitutos artificiales.

Las recesiones de encía son el principal motivo por el que se realizan injertos de encía. A pesar de parecer un problema poco frecuente, está presente en muchos pacientes. La formación de las recesiones es un proceso gradual que ocurre lentamente. Por esta razón, muchas veces pasan desapercibidas hasta que ya son demasiado evidentes. Una manera de controlar esta progresión de las recesiones es mediante los controles regulares al dentista e higienes profesionales con enseñanza de higiene oral, y de este modo se pueden prevenir situaciones que requieran procedimientos quirúrgicos de injertos de encía.

Las recesiones son esencialmente una condición en la que la encía empieza a retraerse del diente dejando la raíz expuesta a la boca. Con el tiempo, este proceso puede continuar formando pequeñas bolsas entre el diente y la encía. Esto promueve la acumulación de bacterias en esa zona que si no se eliminan adecuadamente pueden conllevar complicaciones con el tiempo. Antes de llegar a estas situaciones, las recesiones dentales pueden tratarse sin requerir un procedimiento quirúrgico. Algunos de los signos que pueden aparecer de manera temprana son el incremento de la sensibilidad dental, percepción de los dientes más largos de lo normal y pequeñas indentaciones, desgastes o marcas donde se une el diente con la encía.

Los injertos de conectivo son el tipo de injerto que más se utiliza con diferencia y el que según los estudios obtiene los mejores resultados. Para obtenerlo se realiza una pequeña incisión en el paladar de tal modo que el periodoncista pueda obtener el tejido conectivo del interior del paladar (como si cogiésemos el queso de un bocadillo y lo volvemos a cenar). De esta manera genera una mínima molestia en el paladar y cicatriza internamente. A continuación se coloca el tejido obtenido del paladar en el defecto cubriendo la raíz expuesta y cualquier defecto que se haya podido formar, quedando cubierto por la encía del paciente. El injerto libre se toma directamente del paladar incluyendo la piel y el tejido interno, y se coloca sobre la raíz expuesta sin cubrirlo. El injerto pediculado sería el desplazamiento de la encía de zonas vecinas a la afectada.

Via | nartclinicadental

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